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LA
OPINION SPANISH NEWSPAPER
"Se trata de un Maddalena Chardonnay Monterey", dice Vásquez, el supervisor del San Antonio Winery. Luego de dar una probada y analizarlo da "santo y seña", agrega: "Tiene un aroma de fruta fresca de manzana y madera de roble. Es suave al paladar, como manzanas verdes y vainilla... ¡ahhh!". Vásquez, un inmigrante de origen mexicano, al igual que Graham y García, reboza de contento por saber que la construcción católica más cara del mundo, después de la Basílica de San Pedro, tendrá los frutos del humilde trabajo de sus compañeros Rubén, Pepe, Roberto, Samuel, Manuel. Además de los campesinos que cultivan las uvas en California. "Este trabajo es como cuidar a un bebé", dice Vásquez, "y es un orgullo que el 100% de la mano de obra sea de inmigrantes latinos. Yo aquí tengo 28 años trabajando y siempre les exijo a ellos lo mejor". Para dar una idea de la capacidad de trabajo de su dream team, habla de las 34 medallas de excelencia que han obtenido en los últimos años compitiendo con alrededor de 300 productores tan sólo en California. "¡Imagínate! ¿Cuántos productores de cerveza hay?... Ahora compara la gran cantidad de productores de vino... Es más difícil ¿No?". Solamente en lo que va del año 2002, los vinos de San Antonio Winery han ganado el doble oro en la competencia internacional de San Francisco (Maddalena Riesling Monterey 2001) y fue considerado el Mejor de su Clase en la Internacional de San Diego (San Simeon Syrah Monterey 2000).
Ubicada en la calle Lamar, a cinco minutos del centro angelino, es un refugio vinícola, de donde salen 30 mil botellas diarias, según cuenta Vásquez. "Es como para poner alegre un estadio", dice riendo el guanajuatense. Las categorías que tendrán como destino las misas de la flamante catedral de Nuestra Señora de Los Angeles son: Maddalena Chardonnay Monterey; Maddalena Cavernet Sauvignon Central Coast y Maddalena White Zinfandel Monterey. "Estas botellas se empacaran con la etiqueta privada de la catedral de Los Angeles", dice Vásquez, "pero creo que se piensa ponerlas a disposición de la gente". Cuando se le pregunta sobre los "momentos críticos" que se cuidan en la producción del vino para que se produzca una calidad como la que han mantenido por años, Vásquez dice que no es un momento sino varios meses en que se le tiene que cuidar "como a un bebé". "Todo es crítico. Mes a mes se tiene que estar analizando para ver qué le falta. Si no se cuida, se convierte en vinagre", dice. Vásquez es responsable de un largo proceso, donde se cuida la temperatura y el tiempo de ese producto cultivado en Monterey, Paso Robles o la Costa Central de California, donde manos campesinas ponen lo mejor de sus esfuerzos. Los tanques transportan el jugo de uva por la noche para conservar una temperatura baja. A las 6:30 de la mañana ya se están descargando a los tanques de fermentación de acero inoxidable donde se mantendrán a 50 grados y se les agregará la levadura... Y, a 23 grados ocurrirá el "milagro": el azúcar se transformará en alcohol.
"Para mí es un verdadero placer", dice Vásquez, "imagínate el gusto que sentimos todos cuando vimos llegar al cardenal Mahony con Steve Riboli, que vino a probar nuestros vinos". La familia Riboli alimenta su producción con los viñedos de 500 acres ubicados en Monterey y 16 acres en Rutherford, Napa. También compra a productores del Valle Santa María, en Santa Bárbara, Paso Robles, en San Luis Obispo y Alexander Valley en Sonoma. El vino Maddalena Chardonnay proviene de las viñas Loma Vista, Arroyo Seco, Camino Real, Zabala, Rancho Soledad y Monterey y tiene 13.5% de alcohol por volumen. De la cosecha 1999 se produjeron 19,500 cajas. Desde que Santo Cambianica la fundó en 1917, la vinatería ha estado en operación de manera continua. Actualmente también se cuenta con un restaurante y un expendio de todo tipo de vinos. Con el suministro a la catedral de Nuestra Señora de Los Angeles, la familia Riboli confirma lo correcto de la decisión tomada en 1920, cuando la Ley Seca hizo que la mayoría de las vinaterías del área cerraran para siempre. Produciendo el vino que se transformará en la "Sangre de Cristo" es como pudieron sobrevivir a la prohibición de venta de vino. La tradición iniciada por Santo Cambianica fue continuada por el sobrino Stefano Riboli. Actualmente, sus descendientes Stefano, Maddalena, Santo, Steven, Catherine y Anthony, dan cuenta de ese esfuerzo de sus ancestros. Ellos seguramente estarán pendientes de ese momento en que por primera vez, en la nueva catedral, se levante el cáliz y se diga: "Tomad y bebed, todos"... Recomendaciones de un experto * Guarde sus botellas, si es posible, en el sótano de su casa o en un lugar donde se mantengan a una temperatura de 60 grados. * Consérvelos inclinados para que el corcho permanezca húmedo y se dé un mejor añejamiento (El Cabernet Sauvignon y Chardonay en uno o dos años están como para chuparse los dedos). * Cuando abra la botella, déjela respirar un poco y "pa'dentro". Nota de La Opinión |
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